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domingo, 20 de noviembre de 2011

Relajacion de la Mente


Vivid de instante en instante, de momento en momento, sin el doloroso peso del pasado, sin preocupaciones por el futuro.

Relajad la mente. Vaciadla de toda clase de pensamientos, deseos, pasiones, etc.

No aceptéis dentro de tu mente ningún pensamiento.

¡Antes que la llama de oro pueda arder con luz serena, la lámpara debe estar bien cuidada al abrigo de todo viento!.

¡Los pensamientos terrenales deben caer muertos a las puertas del templo!.

La mente debe estar quieta por dentro, por fuera y en el centro.

Así en meditación profunda y con la mente relajada experimentareis lo Real.

Entregaos a vuestro Dios Interior profundo, olvidaos completamente de la mundanalidad.

Durante la meditación mantened los párpados cerrados.

Que vuestro vehículo físico se adormezca deliciosamente.

La meditación sin sueño destruye el cerebro y daña la mente.
La meditación profunda debidamente combinada con el sueño, conduce al éxtasis, al SHAMADI.

Combinad sueño con meditación en proporciones armoniosas.

Nunca olvidéis la LEY DE LA BALANZA.

Necesitáis realmente de un 50% de sueño y de un 50% de meditación. PRACTICAD LA MEDITACIÓN cuando os sintáis predispuestos al sueño normal.

El panadero que quiere preparar pan, deberá saber combinar las diversas cantidades de agua y harina.

Si pone más agua que harina, no le resultará el pan al panadero.

Si pone mucha harina y poco agua tampoco resultara  el pan al panadero.

En forma similar es el proceso de la Meditación.

Si ponemos más sueño que meditación, caeremos en la inconsciencia.

Si ponemos más meditación que sueño arruinaremos la mente y el cerebro.

Empero, si sabemos combinar armoniosamente sueño y meditación, lograremos eso que se llama SHAMADI, ÉXTASIS.

Quienes pretenden meditar eliminando radicalmente el sueño, se parecen aquél que intenta poner el automóvil en marcha haciendo presión violenta sobre los frenos.

Otro ejemplo os permitirá aclarar mejor todo esto.

Imaginar por un momento a un jinete sobre su cabalgadura.

Si el jinete quiere poner en marcha al caballo, deberá aflojar las riendas; más si en vez de hacer esto jala las riendas a tiempo que hiere a la bestia con las espuelas entonces habrá algo absurdo el pobre animal entrará en desasosiego; se parará sobre sus patas, relinchará y hasta arrojará con violencia al jinete.

Exactamente sucederá algo similar al devoto que intenta meditar eliminando el sueño.

La relajación mental debe ser perfecta.

Cualquier idea, deseo, pensamiento, etc., que en un instante dado se atraviese por la mente produce tensiones y esto no es relajación.

El relajamiento perfecto de la mente excluye deseos, ideas, pensamientos, recuerdos, pasiones, etc.

Vaciar la mente, convertirla en un pozo sin fondo, profundo, es realmente relajarla.

La mente superficial es semejante a un charco en el camino; cuando sus aguas se evaporan  bajo los rayos solares, solo queda el lodo y la podredumbre.
La mente profunda relajada maravillosa,  es como un lago insondable, donde viven innumerables peces y hay vida en abundancia.

Cuando alguien lanza una piedra a un lago apacible y sereno, se producen ondas rutilantes que van desde el centro hacia la periferia esa es la reacción del agua ante el impacto proveniente del mundo exterior.

Similarmente diremos que la mente relajada es como un lago apacible y sereno donde se refleja el panorama del universo.

Los impactos provenientes del mundo exterior al caer en el lago de la mente originan ondas que van desde el centro a la periferia.

Esas ondas agitan la mente de los anacoretas y les llevan al fracaso, la mente debe ser controlada desde el centro a fin de que nunca reaccione ante los impactos provenientes del mundo exterior.

S.A.W.

lunes, 24 de octubre de 2011

Desdoblamiento Astral


El Teurgo tiene que saber moverse conscientemente en cuerpo astral. Las invocaciones teurgicas se realizan en el Plano Astral. También pueden hacerse invocaciones de Alta Teurgia en los más elevados mundos de Conciencia Cósmica.

El Teurgo tiene que ser diestro en el Mundo Astral. El Teurgo tiene que salir conscientemente en astral. Así, pues, antes de entrar en el terreno de las invocaciones téurgicas, debemos, primero aprender a “entra” y “salir” del cuerpo físico, a voluntad. Realmente, el Cuerpo Astral es el traje del Alma. Dentro del Cuerpo Astral, tenemos la Mente, la Voluntad, la Conciencia y el Espíritu.

Hay un instante en que podemos nosotros abandonar nuestro cuerpo físico a voluntad. Y ese instante es el momento aquél en que nos hallamos dormitando. En esos momentos de transición entre la vigilia y el sueño, todo ser humano, envuelto en su cuerpo astral, se escapa del cuerpo físico. Hay una Clave que permite escaparnos conscientemente del cuerpo físico, para trabajar en los Mundos Superiores. El Divino Maestro, Jesucristo, utilizaba esa Clave cuando estudiaba en la Pirámide  de Kefrén. El Gran Maestro se acostaba en su lecho, boca arriba, horizontalmente, con las palmas de los pies colocadas sobre su lecho, y las rodillas levantadas. Después, el Maestro levantaba sus brazos sobre la cabeza hasta que las palmas de sus manos se tocaban entre sí; luego las bajaba extendiéndolas  a derecha e izquierda; y por último, las cruzaba sobre el pecho formando así la Estrella del Microcosmos. Luego el Maestro se adormecía vocalizando el poderoso Mantram “FARAON”. Ese Mantram se vocaliza en tres sílabas, así:

FAAAAAAA...   RAAAAAAA...   ONNNNNNN...

Vocalizaba el Maestro este Mantram muchísimas veces, hasta quedar dormido.

Entonces, en los Mundos Internos despertamos conciencia. Nos sentimos sutiles... Flotamos deliciosamente... Este procedimiento, sencillo y fácil, es la llave maravillosa que nos permite despertar conciencia en los Mundos Superiores.

Cuando ya nos hemos hechos conscientes en los mundos internos, entonces podemos dedicarnos de lleno a los trabajos de la Alta Teurgia. El Dr. Krumm-Heller aconsejaba, también, que para las prácticas de salida en astral, era muy conveniente perfumar la habitación o recámara con buen incienso, o esencia de rosas, etc. 

Samael Aun Weor

sábado, 22 de octubre de 2011

La Relajacion

 


Acuéstese el asceta gnóstico en decúbito dorsal, (boca arriba) con la cabeza hacia el oriente.

Puede acostarse en su lecho o en la perfumada tierra o donde quiera.

Delicioso es acostarse a meditar, en los floridos campos, o entre ese rumor encantador de los pinares solariegos, donde las aves cantan.

También puede el asceta gnóstico acostarse sobre las rocas de las montañas o en los acantilados del borrascoso ponto.

Las rocas amigas brindan consuelo a los ascetas gnósticos.
Colocar vuestro cuerpo, ya en forma de una hermosa estrella de cinco puntas ya en forma de hombre muerto, escoged la figura.

La pentalfa resulta profundamente esotérica; ella puede defenderos de los ataques de los tenebrosos.

La posición de hombre muerto  es profundamente significativa: “La muerte es la corona de todos” tú lo sabes.

Debes entonces parecer un cadáver; los pies tocándose con los talones y las puntas de los mismos separadas en forma de abanico.

A lo largo del cuerpo se extienden los brazos de cadáver. Respirad ahora como respiran los niños recién nacidos; observad a los pequeños poned atención en su forma de respiración, imitadlos durante la meditación.

Cuan  bellos son los niños recién nacidos;  su respiración es ciertamente la del ALMA DEL MUNDO.

El olor de las criaturas recién nacidas, resulta silvestre, sabe a bosque, a montaña, tiene un no se que.

En las inocentes criaturas sólo se manifiesta la esencia pura e inefable.

Ahora podemos explicarnos por si mismos el motivo fundamental por el cual los recién nacidos son autoconcientes.

Sin embargo las gentes mayores con mucha autosuficiencia, suponen que el recién nacido es inconsciente.

Observad a los niños recién nacidos; sus cuerpecillos en la cuna relajados tienen un aspecto inefable.

Imitad a las criaturas recién nacidas, relajad vuestro cuerpo como los niños lo relajan.

Que ningún músculo quede en tensión, las piernas y los brazos de las criaturas recién nacidas perecen  de seda.

Duermen los niños recién nacidos deliciosamente entre sus cunas felices y sin problemas de ninguna especie.

Imitad a los niños inocentes durante la meditación interior profunda. Reconquistad la infancia en la mente y el corazón.